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Murciélagos

Conócelos

Un grupo de animales poco valorados

Los murciélagos son un grupo de animales poco valorados e incomprendidos, rodeados de ideas falsas y mitos: “que son ratones a los que les crecen alas al envejecer”, que “chupan sangre”, que “se enredan en el cabello de las personas”, que “las persiguen”, o que “enferman a quien se les acerca”.

En esta sección queremos invitarlos a conocer y valorar a estos animales, descubrir curiosidades sobre ellos y entender su importancia para el medio ambiente y para el ser humano.

Murciélago en su refugio natural

Quirópteros

¿Qué son y cómo son los murciélagos?

Los murciélagos son mamíferos: nacen de una madre que los gesta en su útero, se alimentan de la leche que ella produce, tienen el cuerpo cubierto de pelo y un metabolismo endotérmico (de "sangre caliente"), que les permite mantener su temperatura corporal sin depender de la del ambiente. Dentro de los mamíferos, pertenecen al superorden Laurasiatheria, que los emparenta con los cetáceos (ballenas y delfines), los carnívoros (como perros, gatos y osos), los ungulados (caballos, vacas, rinocerontes, cerdos) y los pangolines.

En contraste con otros mamíferos, los murciélagos pueden volar, usando sus brazos como alas. Pero, a diferencia de las aves, no tienen plumas: su ala está formada por una piel muy delgada llamada patagio, que recubre la mano y la conecta con el brazo, el cuerpo y las piernas. Por eso los científicos los llaman quirópteros, del latín Chiroptera, que significa "mano alada". En español, en cambio, el nombre "murciélago" viene de la expresión latina mus caecus, "ratón ciego".

Otra cosa que los caracteriza es que son muy longevos, pues según la especie, pueden vivir entre 10 y hasta más de 40 años, mientras que otros mamíferos de su tamaño, como las musarañas o los roedores, tienen una esperanza de vida de unos meses a 2 o 3 años.

Hábitat

¿Dónde viven los murciélagos?

Los murciélagos habitan casi todo el planeta, excepto los polos. Se conocen más de 1500 especies en el mundo, y en México hay 146 registradas hasta 2026, un número que seguirá creciendo a medida que los biólogos sigan investigando.

Se han adaptado a una gran variedad de ambientes y ocupan distintos tipos de refugio. Algunos viven solos, pero muchos forman colonias de decenas, cientos o incluso miles de individuos. Vivir en grupo les da mayor seguridad y otros beneficios, como darse calor entre sí o compartir comida.

La mayoría de las especies usa cuevas para pasar el día, no porque la luz del sol les afecte, sino porque ahí encuentran un lugar seguro, resguardado del clima y con la humedad y la temperatura que prefieren. Algunas especies buscan cuevas cálidas; otras, cuevas frías que les ayudan a hibernar durante el invierno, de forma similar a los osos.

Otras especies usan troncos huecos como hogar o se refugian bajo hojas que incluso muerden para darles forma de "tienda de campaña". A algunos murciélagos les gustan estructuras humanas como puentes, techos o túneles, porque se parecen a los refugios naturales que usarían de otro modo.

Estos refugios son fundamentales para los murciélagos: además de dormir, ahí socializan, juegan, se reproducen, dan a luz y cuidan a sus crías. La mayoría tiene una cría al año (hasta cuatro, según la especie), con una gestación de entre 3 y 7 meses. Este embarazo tan largo da lugar a crías grandes, que pueden pesar hasta un cuarto del peso de la madre. Los refugios funcionan también como guarderías, donde algunas hembras se quedan a cuidar a las crías de toda la colonia.

En algunos refugios conviven varias especies a la vez. La colonia más grande del mundo está en Texas, Estados Unidos, y reúne entre 15 y 20 millones de murciélagos de cola libre (Tadarida brasiliensis). En México, el Volcán de los Murciélagos, en Campeche, alberga entre 3 y 4 millones de individuos de al menos 9 especies distintas.

Estas colonias masivas son espectáculos naturales impresionantes y juegan un papel crucial en los ecosistemas locales mediante la polinización, dispersión de semillas y control de plagas a gran escala.

Nocturnos

¿Por qué vuelan de noche?

Los murciélagos son, en su mayoría, nocturnos, aunque algunos son crepusculares y empiezan a volar justo antes del anochecer. No se sabe con certeza por qué prefieren la noche, aunque esto es común entre los mamíferos; una de las hipótesis más aceptadas es que así evitan competir con las aves. De hecho, sus principales depredadores son aves nocturnas o crepusculares, como ciertas aguilillas, búhos y lechuzas, aunque algunas serpientes, tlacuaches, felinos y hasta otros murciélagos también pueden cazarlos.

Al contrario de lo que dice el mito, los murciélagos no son ciegos: tienen buena visión nocturna y aprovechan la luz de la luna. Sin embargo, su sentido más desarrollado es el oído. Pueden percibir sonidos demasiado agudos para el oído humano, llamados ultrasonidos, que superan los 20.000 Hz (en comparación, una conversación humana se da entre 80 y 250 Hz).

Producen estos sonidos porque viajan muy rápido —aunque no muy lejos— y, al chocar contra un objeto, generan un eco que el murciélago escucha e interpreta. Es, en cierto modo, "ver" con el sonido: este sonar natural, llamado ecolocalización, es tan preciso que les permite distinguir la textura y el tamaño de los objetos, e incluso perseguir a un mosquito en pleno vuelo y en total oscuridad.

Como los humanos no podemos oír estos ultrasonidos, los biólogos usan aparatos que los convierten en sonidos audibles, lo que a menudo permite identificar la especie. Además de la ecolocalización, los murciélagos emiten otros sonidos que sí podemos escuchar, generalmente para comunicarse entre ellos, defender su territorio, cuidar a su pareja o localizar a sus crías.

Alimentación

¿Qué comen?

La dieta de los murciélagos es muy variada, lo que ha permitido clasificarlos en distintos grupos según lo que comen.

Insectívoros

Casi el 75% de las especies se alimenta de invertebrados, sobre todo insectos (polillas, moscas, mosquitos, grillos), aunque algunas también comen arácnidos o miriápodos como los ciempiés. Se les llama murciélagos insectívoros. Suelen tener el hocico corto, dientes filosos para atrapar presas y orejas grandes, a veces casi del tamaño de su cuerpo.

Pueden comer cientos de insectos en una sola noche —el equivalente a su propio peso corporal— y las hembras embarazadas comen aún más. Así, cumplen un papel clave en el control de poblaciones de invertebrados, muchos de ellos plagas o transmisores de enfermedades. Su excremento, llamado guano, es rico en nutrientes gracias a estos insectos; tiene apariencia de arena brillante con restos de alas y patas y sirve de alimento para otros animales, además de nutrir el suelo.

La mayoría usa la ecolocalización para cazar insectos en pleno vuelo, por lo que son ágiles y veloces. El murciélago de cola libre puede cazar a varios kilómetros de altura y alcanzar 160 km/h, lo que lo convierte en el vertebrado más rápido en vuelo horizontal.

Nectarívoros

Otros murciélagos prefieren el néctar de las flores, una solución líquida rica en azúcar que las plantas ofrecen como recompensa a quienes transportan su polen. A estos murciélagos nectarívoros se les reconoce por su pequeño tamaño, hocico alargado, dientes pequeños y una lengua muy larga, que en algunas especies supera la longitud de su propio cuerpo.

También recorren grandes distancias: algunos vuelan más de 100 km en una sola noche y migran cientos de kilómetros al año siguiendo la floración de las plantas de las que se alimentan, como los murciélagos magueyeros (Leptonycteris spp.) y el murciélago trompudo mexicano (Choeronycteris mexicana). Más de 500 especies de plantas tropicales en todo el mundo —incluidos cactus, magueyes, ceibas, pitayas, eucaliptos, algunas bromelias y plátanos silvestres— dependen de su polinización.

Frugívoros

También existen murciélagos frugívoros, que comen frutos y, ocasionalmente, hojas. Pueden cargar frutas que pesan hasta el 80% de su propio peso usando solo los dientes. Localizan su alimento con ojos grandes y buen olfato, arrancan la fruta de la planta y la llevan a su percha, donde comen la cáscara, la pulpa y a veces las semillas.

Las semillas grandes las escupen; las pequeñas se expulsan en el guano y germinan más adelante, lo que convierte a estos murciélagos en dispersores de semillas de al menos 700 especies de plantas, entre ellas la guayaba, las higueras, algunos cactus y nopales, y plantas pioneras —las primeras en aparecer en terrenos que perdieron su vegetación—, como las pimientas silvestres, el acuyo o hierba santa, y diversas enredaderas. Entre los más comunes de este grupo están los murciélagos zapoteros (Artibeus spp.), de cola corta (Carollia spp.) y de charreteras (Sturnira spp.).

Carnívoros y piscívoros

Existen también murciélagos carnívoros, cuya dieta incluye otros vertebrados pequeños: lagartijas, ranas, peces, polluelos y aves adultas, ratones, musarañas e incluso otros murciélagos. Son los murciélagos más grandes, con envergaduras de casi un metro, como el murciélago espectral (Vampyrum spectrum) o el falso vampiro lanudo (Chrotopterus auritus).

Suelen formar parejas estables en sus refugios, ya sean cuevas o árboles, y tener entre una y dos crías a la vez, criadas por ambos padres. Cazan posados en una rama, atentos a los sonidos de sus presas, y se dejan caer sobre ellas para atraparlas.

Los que se alimentan de peces, o piscívoros, usan la ecolocalización sobre la superficie del agua para detectar movimientos que delaten a un pez. Arrastran sobre el agua sus patas, equipadas con uñas largas, para atrapar a su presa y comerla, a menudo desde una percha, como hace el murciélago pescador mayor (Noctilio leporinus).

Omnívoros

Algunas especies, como el murciélago desértico norteño (Antrozous pallidus) o los murciélagos de lanza (Phyllostomus spp.), tienen una dieta omnívora que combina invertebrados, néctar, polen, frutas y pequeños vertebrados.

Hematófagos

La dieta más especializada, sin embargo, corresponde a solo tres especies conocidas como hematófagas o murciélagos vampiro, que se alimentan exclusivamente de sangre de otros mamíferos y aves. Estas especies son: el murciélago vampiro común, Desmodus rotundus, el vampiro de patas peludas, Diphylla ecaudata, y el vampiro de alas blancas, Diaemus youngi.

Son animales inteligentes y sociables: necesitan beber cada noche el equivalente a dos cucharaditas de sangre (20 a 30 ml) y, si no lo consiguen, otro integrante de su refugio puede compartirles parte de la suya, creando un vínculo de cooperación que se mantendrá en el futuro.

Aunque la idea de vampiros reales pueda resultar inquietante, su estudio ha sido muy valioso. Al alimentarse, hacen un corte superficial con sus incisivos —no con los colmillos— y lamen la herida mientras sangra; su saliva contiene proteínas anticoagulantes que evitan que la sangre se coagule mientras se alimentan. Estas sustancias (draculina y desmolaris) llevan años siendo estudiadas para desarrollar medicamentos contra la trombosis, los infartos y otras afecciones cerebrovasculares.

Salud

¿Pueden enfermarme?

Los murciélagos tienen uno de los sistemas inmunológicos más eficientes entre los mamíferos, capaz de controlar virus y bacterias que sí afectarían a otros animales. Sin embargo, esto no significa que estén libres de riesgo para nosotros: una persona sin entrenamiento ni vacunación adecuada que tenga contacto cercano con ellos podría exponerse a algún patógeno. Aun así, los murciélagos no contagian nada simplemente por estar cerca; tampoco es cierto que persigan a las personas ni que su guano sea tóxico.

Los murciélagos están expuestos a virus similares a los coronavirus humanos, pero el COVID-19 —causante de la pandemia de 2020-2023— no nos podemos contagiar ni por consumirlos ni por estar cerca; esa es otra idea falsa. Sin embargo, la familia de los coronavirus es muy extensa; los murciélagos pueden ser reservorios de varios de ellos, al igual que los camellos, gatos y pangolines.

Como la mayoría de los mamíferos, sí pueden contraer y transmitir la rabia, una enfermedad viral que se propaga por la saliva de un animal infectado y que es casi siempre mortal en humanos y otros mamíferos. Sin embargo, menos del 1% de los murciélagos tiene rabia, y no se vuelven más agresivos ni quedan paralizados a causa de ella. Si evitamos el contacto directo con ellos y mantenemos a nuestras mascotas dentro de casa y con sus vacunas al día, el riesgo de contagio es mínimo. Aun así, ante cualquier mordida de un murciélago u otro animal silvestre (incluidos perros y gatos ferales), se debe buscar atención médica de inmediato.

La histoplasmosis es una enfermedad causada por inhalar esporas de hongos que crecen sobre materia orgánica, como el guano de aves o murciélagos. Estos hongos necesitan condiciones específicas de humedad (67-87%), pH (5-10) y temperatura (22-29 °C) para desarrollarse, por lo que es poco común encontrarlos fuera de las cuevas. Quienes exploran cuevas con grandes cantidades de guano deben usar mascarilla y equipo adecuado, pero un poco de guano dejado por un murciélago en una casa no representa un riesgo: basta humedecerlo y limpiarlo como se haría con cualquier suciedad del suelo.

Conservación

¿Qué riesgos enfrentan los murciélagos?

El mayor riesgo para los murciélagos es el desconocimiento y el miedo de las personas, que a veces los llevan a lastimarlos o a destruir sus refugios. La basura en las cuevas, la tala de árboles y la pérdida de las plantas de las que se alimentan o en las que duermen también los ponen en peligro. Además, nuestras mascotas —especialmente los gatos— pueden cazarlos sin que nos enteremos, por lo que es importante mantener a los gatos dentro de casa, tanto por los murciélagos como por las aves y otros animales que podrían cazar.

Convivencia

¿Qué hacer si encuentro un murciélago?

Lo más importante es dejarlo en paz y no intentar atraparlo. Si entró a una casa, lo más probable es que salga por donde llegó si apagamos las luces. En jardines o bajo techos, suele refugiarse solo por un día, hasta que vuelva a anochecer.

Si hay murciélagos en su techo, recuerde que son animales silvestres protegidos por ley y no deben tratarse como plaga. Existen formas adecuadas de manejar una colonia en casa, por lo que le recomendamos contactar a Protección Civil, bomberos o especialistas.

Ayuda

Grupos de trabajo con murciélagos

Organización Estado Correo electrónico Teléfono
Ecoydes A.C. Hidalgo ecoydesac@gmail.com (+52) 7717949361
PCMM Biociencia CDMX contacto@bioconciencia.org.mx (+52) 555 135 1219
Programa para la Conservación de los Murciélagos México Yucatán ssalas@correo.uady.mx (+52) 999 164 3488
La Red Mexicana de Biología Evolutiva Puebla vinculacion.rembe@gmail.com
Laboratorio de Vertebrados Terrestres UV-Tuxpan Veracruz (norte) vertebrados.tuxpan@gmail.com
Proyecto “Murciélagos de Campeche”- ECOSUR Campeche murciélagos_campeche@outlook.es 56 1481 1387
Biodiversidad Urbana de México, A. C. Nuevo León biodiversidad.bum@gmail.com (+52) 81 1256 5613